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大拇指西班牙语版

作者:admin    文章来源:盐田区外国语学校    更新时间:2017-12-29

格林童话大拇指版Pulgarcito 

Había una vez un pobre campesino que se sentaba al anochecer junto al hogar y lo encendía, y su esposa se sentaba e hilaba. Entonces dijo él:

-"¡Qué triste es que no tengamos niños! Con nosotros todo es tan calmo, y en otras casas hay bullicio y vida."-

-"Cierto"- replicó la esposa suspirando, -"aún si tuviéramos solamente uno, y si fuera pequeñito, tan grande como un pulgar, yo estaría satisfecha, y lo amaríamos con todo nuestro corazón."-

Y sucedió que la mujer quedó embarazada, y siete meses después dio a luz a un niño, que era perfecto en su forma, pero no más grande que un pulgar. Entonces ellos dijeron:

-"Es como deseamos que fuera, y será nuestro amado niño."-

Y por motivo de su tamaño, lo llamaron Pulgarcito. Ellos le proveyeron de todo alimento, pero el niño no crecía de talla, si no que seguía del mismo tamaño, pero tenía unos ojitos vivaces, y pronto mostró ser una creatura hábil y entendida, y todo lo captaba perfectamente.

Un día el campesino se preparó para ir al bosque a cortar leña, cuando pensando en voz alta dijo:

-"¡Cómo desearía que hubiera alguien que pudiera llevarme la carreta!"-  

-"Oh padre"- gritó Pulgarcito, -"enseguida yo te llevo la carreta, confía en eso, la tendrás en el bosque en el momento apropiado."-

El hombre sonrió y dijo:

-"¿Cómo podría ser, tú tan pequeño manejando los caballos con las riendas?"-

-"Eso no es problema, padre, si mi madre les pone los arreos, yo me sentaré en la oreja del caballo y le iré diciendo qué rumbo tomar."-

-"Bien"- dijo el hombre, -"por esta vez lo intentaremos"-

 Cuando llegó el momento, la madre alistó la carreta con el caballo, y colocó a Pulgarcito en la oreja del caballo. Y entonces la creatura gritó:

-"¡Arre! ¡Arre!"-  

Todo sucedió apropiadamente como si fuera manejada por el patrón, y la carreta iba por el camino correcto hacia el bosque. Y pasó que al doblar en una esquina, cuando el pequeño iba gritando -"¡Arre! ¡Arre!"- dos extraños hombres se acercaron. 

-"¡Por Dios! dijo uno de ellos, -"¿Qué es esto? ¡una carreta que va caminando, y se oye a un carretero arreando al caballo pero no se ve a nadie!"-

-"Algo no calza"- dijo el otro, -"sigamos a la carreta y veamos a donde para."-   

La carreta, sin embargo, se internó dentro del bosque, y llegó exactamente adonde la leña había sido cortada. Cuando Pulgarcito vio a su padre, le gritó:

-"Ves padre, aquí estoy con la carreta, bájame por favor."-

El padre sostuvo al caballo con su mano izquierda, y con la derecha sacó a su pequeño hijo de la oreja. Pulgarcito se sentó graciosamente en una rama, pero cuando los dos hombres lo vieron, no supieron que decir por el asombro. Entonces uno de ellos se acercó al otro y le dijo:

-"Hark, ese pequeñín puede traernos una gran fortuna si lo exhibimos en una gran ciudad por dinero. Comprémoslo."-

Ellos fueron donde el campesino y le dijeron:

-"Véndanos a ese hombrecito. Será bien tratado por nosotros."-

-"No"- replicó el padre, -"él es la luz de mis ojos, y ni todo el oro del mundo podría comprármelo."-

Pulgarcito, sin embargo, cuando oyó acerca del negocio, agarrándose de la tela del abrigo de su padre, subió hasta el hombro y le susurró en el oído:

-"Padre, déjame ir, y yo volveré pronto"-

Entonces el padre fue con él donde los dos hombres, y recibió un buen puñado de dinero.

-"¿Dónde te sentarás?"- preguntaron ellos.

-"Oh, simplemente ponme en el ala del sombrero, y desde allí yo podré ir hacia atrás o hacia adelante mirando el paisaje, y no me caeré."-  

Ellos lo hicieron tal como lo pidió. Y cuando Pulgarcito se despidió de su padre, ellos partieron con él. Caminaron hasta que oscureció, y entonces el pequeñín dijo:

-"Bájame por favor, necesito bajar."- 

El hombre se quitó el sombrero y puso al pequeño compañero en el suelo, a la orilla del camino, y él saltó y se arrastró entre la maleza, y repentinamente se deslizó en el hueco de una cueva de ratones que él había visto. 

-"¡Buenas tardes, caballeros, pueden irse a casa sin mí!"- le gritó a los hombres, y se burló de ellos. Ellos corrieron hacia él y metieron varillas dentro de la cueva de los ratones, pero fue una labor perdida. Pulgarcito se metió más adentro aún, y cuando ya oscureció completamente, los hombres se vieron forzados a regresar a sus casas con su pesadumbre y con los bolsillos vacíos.

En cuanto Pulgarcito vio que ellos se fueron, salió del pasaje subterráneo. 

-"Es tan peligroso caminar sobre el suelo en la oscuridad"- se dijo él, -"¡tan fácil que sería quebrarse un brazo o una pierna!"-

Afortunadamente tropezó contra una concha de caracol vacía.

-"¡Gracias a Dios!"- se dijo, -"Dentro de esto puedo pasar la noche sin peligro"- y se metió en ella.

Al poco rato, cuando ya estaba a punto de dormirse, oyó a dos hombres que pasaban por allí, y uno de ellos decía:

-"¿Cómo podríamos hacer para sacarle al rico pastor su oro y su plata?"-  

-"Yo te puedo decir"- gritó pulgarcito, interrumpiéndolo.

-"¿Qué fue eso?"- dijo uno de los ladrones asustado, -"Escuché a alguien hablando."-

Ellos se mantuvieron escuchando, y Pulgarcito dijo de nuevo:

-"Llévenme con ustedes, y les ayudaré."-

-"¿Pero dónde estás?"- preguntaron.

-"Justo en el suelo, y observen de donde viene mi voz."- contestó.

Por fin los ladrones lo encontraron y lo levantaron. 
-"¿Tú, pequeño duende, cómo tú nos vas a ayudar?"- dijeron.

-"Tengo un modo."- respondió él. -"Yo entraré a la habitación del pastor metiéndome entre las rejas, y les pasaré a ustedes lo que deseen tener."

-"Entonces ven con nosotros"- dijeron, -"y veremos que puedes hacer"-

Cuando llegaron a la casa del pastor, Pulgarcito se arrastró a la habitación, e inmediatamente gritó lo más fuerte que pudo:

-"¿Quieren tener todo lo que hay aquí?"-

Los ladrones se alarmaron, y dijeron:

-"Pero habla bajito, no vayas a despertar a alguien."-

Pulgarcito, sin embargo, actuó como si no hubiera entendido, y gritó de nuevo:

-"¿Qué es lo que quieren? ¿Quieren ustedes todo lo que hay aquí?"-

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