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汉塞尔与格莱特西语版

作者:admin    文章来源:盐田区外国语学校    更新时间:2017-12-29

格林童话:塞尔与格莱特版Hansel y Grethel  


Al lado de un bosque muy grande moraban un pobre leñador con sus dos niños y su esposa, quien no era la madre de ellos. El niño se llamaba Hansel (Juancito), y la niña se llamaba Grethel (Margarita). Tenían muy poco para comer, y cuando una gran hambruna cayó sobre esa región, no podían procurarse el pan de cada día. Una noche, cuando él pensaba en ese problema en su cama, y no dormía bien por la ansiedad que eso le producía, suspiró y le dijo a su esposa:

-"¿Qué irá a ser de nosotros? ¿Cómo podremos alimentar a nuestros pobres niños, cuando ni siquiera tenemos para nosotros?"-

-"Te diré una cosa, esposo"- comentó la mujer con torcido pensamiento, -"mañana temprano al amanecer, llevamos a los niños a lo más profundo del bosque, y allí encendemos una fogata para ellos, y les damos un pedacito más de pan, y enseguida nos vamos a trabajar y los dejamos solos. Ellos no encontrarán el camino de regreso a casa, y nos habremos librado de ellos."- 

-"No, mujer"- dijo el hombre, -"No voy a hacer eso. ¿Cómo podría ser yo capaz de abandonar a los niños solos en el bosque? Los animales salvajes llegarían pronto y los despedazarían."-

-"Ah, tonto"- dijo ella, -"Entonces todos los cuatro moriríamos de hambre, y deberías desde ya ir preparando nuestros ataúdes."-

Y ella no lo dejó en paz hasta que aceptó.

-"Pero me siento muy afligido por los pobres niños, de igual forma."-

Los dos niños tampoco podían dormir bien debido al hambre, y escucharon lo que su madrastra le decía a su padre. Grethel lloró amargas lágrimas, y le dijo a Hansel:

-"Ya todo se acabó para nosotros."-

-"Ten calma Grethel"- dijo Hansel, -"no te desanimes, que ya pronto encontraré la manera de ayudarnos."- 

Y cuando los mayores se habían dormido, él se levantó, se puso su abrigo, abrió la puerta y salió. La luna brillaba fuertemente, y las blancas piedritas que rodeaban la casa resplandecían como verdaderas monedas de plata. Hansel recogió y guardó en el bolso de su abrigo tantas como pudo para llenar el bolso. Entonces regresó y dijo a Grethel:

-"Ya puedes estar tranquila, querida hermanita, y dormir en paz, Dios no nos abandonará."- y se metió de nuevo en su cama.

Cuando ya amanecía, y antes de que saliera el sol, la mujer vino y despertó a los niños diciéndoles:

-"¡Ya, levántense, holgazanes! que vamos al bosque a traer leña"-

Ella le dio un pedazo de pan a cada uno y dijo:

-"Hay algo para sus cenas, pero no se lo coman antes de entonces, porque no hay más."-

Grethel guardó el pan bajo el delantal, ya que Hansel tenía su bolso lleno de piedritas. Entonces todos salieron hacia el bosque. Cuando habían caminado un poco, Hansel se detuvo y volviola vista hacia la casa, y así lo hizo una y otra vez. Su padre le dijo: 

-"Hansel, ¿Qué estás viendo tanto que te hace quedarte atrás? Piensa en dónde estás, y no olvides usar tus piernas."-

-"¡Oh, padre!"- dijo Hansel, estoy viendo a mi gatito sentado en el techo, y quiere decirme adiós a mí."-

La esposa dijo:

-"¡No seas tonto!, eso no es tu gatito, es el sol de la mañana que brilla en la chimenea."-

Hansel, sin embargo, no estaba realmente mirando atrás al gato, sino que había estado tirando constantemente una de sus piedritas blancas sobre el camino.

Cuando llegaron al centro del bosque, el padre dijo:

-"Ahora niños, amontonen algo de leña y yo encenderé una pequeña fogata para que no se enfríen."-

Hansel y Grethel recogieron troncos y ramas e hicieron una gran pila. Ésta fue encendida, y cuando las llamas ya habían cogido fuerza, la mujer dijo:

-"Ahora niños, arrecuesténse cerca del fuego y descansen, que nosotros andaremos por el bosque cortando alguna madera. Cuando terminemos, volveremos a recogerlos."-

Hansel y Grethel se sentaron junto al fuego, y cuando llegó el medio día, cada uno comió un pedazo de pan, y como oían el golpear de un hacha, creían que su padre estaba cerca. Pero sin embargo, no era un hacha, era una rama que él había amarrado a un árbol marchito y que el viento mecía hacia atrás y hacia adelante.

Y como habían estado sentados mucho rato, sus ojos se cerraban fatigados, y al fin cayeron dormidos. Cuando despertaron, ya era de noche. Grethel empezó a gritar diciendo:

-"¿Cómo hacemos para salir del bosque ahora?"-

Pero Hansel la confortaba diciéndole:

-"Espera un ratito, hasta que la luna se levante, y entonces pronto encontraremos el camino."-

Y cuando la luna llena se levantó, Hansel tomó a su hermanita de la mano, y siguieron a las piedritas que brillaban como moneditas nuevas de plata, y les mostraban el camino.

Ellos caminaron toda la noche, y al inicio del día llegaron una vez más a la casa de su padre. Tocaron a la puerta, y cuando la mujer abrió y vio que eran Hansel y Grethel, dijo:

-"Ustedes, niños desobedientes, ¿por qué se durmieron tanto en el bosque? ¡Pensamos que nunca regresarían!"-

El padre, sin embargo, se alegró, pues le había herido el corazón el haberlos dejado solos.

No mucho tiempo después, volvió a haber escasez por todas partes, y los niños oyeron a la mujer diciéndole en la noche a su padre:

-"Ya nos hemos comido todo, sólo nos queda medio bollo de pan, y después de eso vendrá el final. Hay que deshacerse de los niños, llevémoslos más adentro del bosque, de modo que no puedan encontrar el camino de nuevo, es que no hay otra manera de que podamos salvarnos."-

El corazón del hombre se entristeció, y pensó, diciéndose a sí mismo:

-"Sería mejor para ti compartir el último bocado con tus niños."

La mujer, sin embargo, no aceptaba nada de lo que él dijera, sino que lo reprobaba y regañaba. Si él decía A, debía ser B, y así con todo, hasta que así como cedió la primera vez, lo hizo por segunda vez.

Los niños, que no se habían dormido escucharon la conversación. Cuando los grandes se durmieron, Hansel de nuevo se levantó, y quiso ir afuera a recoger piedritas blancas como lo había hecho antes, pero la mujer había cerrado la puerta con llave, y Hansel no pudo salir. Aún así, él confortaba a su hermanita, y le decía:

-"No llores, Grethel, ve a dormir tranquila. El buen Dios nos ayudará."-

Temprano al amanecer llegó la mujer, y sacó a los niños de sus camas. Les dio un pedacito de pan a cada uno, pero mucho más pequeño que antes. En el camino hacia el bosque, Hansel desmenuzaba el suyo en su bolsillo, y a menudo se detenía para tirar una borona en el suelo. 

-"Hansel, ¿por qué te detienes y te quedas viendo alrededor? preguntó el padre, -"¡sigue adelante!"-

-"Estoy viendo hacia atrás a mi pequeña palomita que está sentada en el techo, y quiere decirme adiós."- Contestó Hansel.

-"¡Ignorante!"- dijo la mujer, -"eso no es tu palomita, eso es el sol matinal que brilla en la chimenea."- 

Hansel, sin embargo, borona tras borona, las tiró todas en el camino.

La mujer condujo a los niños bien profundo en el bosque, donde nunca en sus vidas habían estado antes. Entonces una gran fogata fue encendida otra vez, y ella dijo:

-"Ahora siéntense ahí, niños, y cuando estén cansados pueden dormir un ratito. Nosotros iremos a cortar leña más adentro, y al atardecer, cuando hayamos terminado, vendremos por ustedes.

Al llegar el mediodía, Grethel compartió su pedacito de pan con Hansel, que había gastado el suyo en el camino. Entonces se durmieron y llegó el atardecer, pero nadie vino por los pobres niños. Y no se despertaron sino hasta llegada la noche, y Hansel confortaba a su hermanita diciéndole:

-"Sólo espera, Grethel, a que la luna salga, y veremos las boronas de pan que yo tiré, y ellas nos mostrarán el camino de regreso."-

Cuando la luna salió, ellos se pusieron en camino, pero no encontraron boronas, ya que los cientos de pájaros que habitan en el bosque se las habían comido. Hansel le dijo a Grethel:

-"Pronto encontraremos el camino."- Pero no lo encontraron.

Caminaron toda el resto de la noche y todo el día siguiente desde la mañana hasta el anochecer, sin que lograran salir del bosque, y ya sentían hambre, pero no tenían nada para comer, excepto unas moras, de las que crecían por allí. Y estaban tan cansados que sentían que sus pies ya no podrían llevarlos más lejos, y se sentaron debajo de un árbol y se durmieron.

Ya habían pasado tres días desde que salieron de casa. Comenzaron a caminar de nuevo, pero cada vez se internaban más en el bosque, y si no llegaba pronto ayuda, morirían de hambre y debilidad. Cuando fue el mediodía, vieron un bello pájaro tan blanco como la nieve posado en una rama, que cantaba tan dulcemente que se quedaron quietos escuchándolo. Y cuando hubo terminado de cantar, levantó sus alas y voló alejándose de ellos, y lo siguieron hasta que llegaron a una pequeña casita, en cuyo techo el pájaro se posó. Y cuando estuvieron más cerca de la casita vieron que estaba hecha de pan y cubierta con pasteles, y las ventanas eran de transparente azúcar.

-"¡Empecemos a trabajar en ella!"- dijo Hansel, -"¡y tendremos una buena comida! Yo comeré un pedazo de techo, y tú Grethel, puedes comer de la ventana, sabrá dulce."-

Hansel se estiró un poco hacia arriba, y quebró un pedacito de techo para probar cómo sabía, y Grethel se inclinó hacia la ventana y mordisqueó los cristales. Entonces una voz suave gritó desde el cuarto:
               

-"Mordisco, mordisco, que roe,
  ¿Quién está mordiendo mi casita?"-

Los niños contestaron:

-"El viento, el viento,
   el viento que viene del cielo."-

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